La Jornada, (diario mexicano), miércoles 14 marzo 2001

Proliferan en España, Grecia y NY; ellos dicen no existir para la sociedad de consumo
Monos blancos, fruto del desempleo en Europa
- Más que guardaespaldas se consideran escudos - Regresamos a Europa con los overoles manchados del color de la tierra, que son todos los colores, dice Federico Mariani, su líder

BLANCHE PETRICH
 

El domingo 11, en el trayecto de Xochimilco al Zócalo, los monos blancos italianos, que resguardaban a la caravana zapatista, divisaron por segundos un cartel, uno entre los muchos letreros con los que la ciudadanía dialogó a su manera desde las banquetas con la comandancia general del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional. Este decía "Los monos blancos tienen muchos huevos".

Fue la compensación a tanto insulto mediático que durante días convirtió a estos europeos en blanco de la xenofobia. "Eso bastó para hacernos felices", dice ahora Federico Mariani, el dirigente del grupo, romano, cineasta tránsfuga de 36 años.

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Los monos blancos no toman su nombre de ninguna rama de la familia de los primates. La traducción de Tute Bianchi es overoles blancos. Su especialidad no es ser guardaespaldas de nadie sino, cuenta Mariani, "formar la tertuggina, la tortuga, un método de defensa personal que usaban los soldados romanos para avanzar hacia sus objetivos bélicos". Es una formación en la que los hombres caminan debajo de un compacto caparazón de escudos que los protegen de flechas, macanazos y demás. En realidad, la idea fue tomada de las tiras cómicas de Asterix.

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A principios de 1994 Mariani viaja a México, filma una entrevista con el subcomandante Marcos que titula Ya Basta, y edita unos cuadernos de difusión popular, Hablando con Marcos, que llegan a amplios sectores de la izquierda y la intelectualidad de su país. El zapatismo pica de inmediato
la curiosidad de la vieja y la nueva izquierda, de los dogmáticos, los innovadores y los escépticos. Son miles los que se acercan al fenómeno chiapaneco.

Pronto llega a establecerse una fuerte relación entre los sectores populares italianos y el EZLN. Entre los activistas de las luchas populares locales surge el "Ya Basta". Su especialidad es la toma ilegal de edificios públicos abandonados, donde instalan centros de actividades sociales, culturales, de economía popular, políticas. Ellos se sienten invisibles a los ojos de la sociedad de consumo. Toman la idea del pasamontañas de los indígenas zapatistas para hacerse visibles ante los ojos que antes no los veían. Adoptan el overol blanco.

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En chino Wu ming significa "sin nombre". Cinco jóvenes escritores tomaron ese término para su colectivo. Son cinco "topos" de biblioteca que cuentan ya con dos obras literarias: Q, una novela histórica sobre las insurgencias campesinas del siglo 16, y Hechos de Guerra, un relato biográfico y
novelado sobre la historia de un italiano que se remontó a Laos para pelear al lado de Ho Chi Minh. Marcos ya las tiene en su buró.

Federico Guglielmi lleva un diario de viaje. Originalmente pensaba escribir un reportaje pero ha caído en cuenta que el tema requiere algo más profundo. No será una epopeya lo que escriba sino una odisea. Porque -explica- la epopeya es un género y la odisea, un modelo. La obra partirá de este diario caótico. El orden llegará después.

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Los monos del zapatour pertenecen a la generación del post-fordismo, el modelo de reorganización industrial que atomizó las grandes concentraciones de producción bajo el control de un puñado de transnacionales. Con ello sobreviene una rápida desorganización de los sindicatos y la pérdida de las
conquistas laborales.

Millones de trabajadores agrupados en pequeños núcleos son contratados por trabajo diario o semanal y pierden todo punto de referencia para organizarse.

Para la generación de entre 20 y 40 años en Europa la precarización laboral es algo normal. Sólo 10 por ciento de los trabajadores italianos en ese rango de edad cuentan con un empleo estable.

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Los monos afinan el concepto de desobediencia civil. Hartos de las palizas de la policía buscan formas de lucha que le reviertan a la policía su agresividad. Deciden entonces poner su cuerpo en juego. Diseñan trajes de protección corporal tipo guerra de las galaxias y avanzan en las trifulcas con las manos en alto. Eso fue, dice Mariani, como "descubrir el huevo de Colón". Los choques violentos empiezan a resultar políticamente incosteables para la policía y el Estado.

Los monos proliferan en Grecia, Finlandia, Nueva York, España. En Francia le agregan al uniforme unos mostachos tipo José Bové. En Génova revientan la primera Feria Internacional de la Biotecnología. En Praga bloquean las negociaciones de la OMC. En mayo de este año ocurrirá la primera cumbre internacional de los overolistas, en Milán.

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Guglielmi opina que lo que los overolistas tuvieron que sortear en el trayecto entre La Realidad y el Zócalo se asemeja a las aventuras de Ulises. Primero fue remontar la expulsión "para siempre" del grupo "Ya Basta". Después fueron sus desventuras con los autobuses rentados. El día 27, cuarto de la travesía, sufrieron varios desperfectos mecánicos. El día 28 los choferes "desaparecieron". Nada quebrantó la organización y la decisión de los "zapatistas de Europa".

Percibían un clima de riesgo por la cuestionable ausencia de la Cruz Roja Internacional, las amenazas de panistas ultras, los autobuses desaparecidos. A ello se sumaba una cierta locura en la caravana, la alta velocidad en las carreteras y el desorden de los autobuses. El primero de marzo ocurrió el accidente en la carretera de Querétaro. "Eso cambió todo. El desenlace es conocido", dice Mariani.

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La reacción inmediata de los monos fue integrarse a la valla que cercó al autobús de la comandancia. De ahí partió la orden del subcomandante: los cinco buses de los italianos serían su retaguardia. ¿Por qué? "Supongo que por distinguirnos como los más organizados, un grupo identificable por el uniforme y el idioma, impenetrable porque nos conocemos todos".

La primera noche resguardaron el único sitio donde pernoctó la comandancia fuera de programa, el convento del Espíritu Santo, en Querétaro. Guglielmi hacía posta en una de las puertas cuando se le apareció Marcos. Quería pedirles que 24 de los monos más fornidos se pasaran a un autobús que desde entonces marcharía siempre a la retaguardia del vehículo de los comandantes. "Escojan ustedes, les dijo, pero ¡aguas! que si pasa algo van a quedar salpicados".

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"Nosotros estamos muy agradecidos por la confianza que tuvieron en nosotros a pesar de que a partir de ese momento no vimos ni un acto ni participamos en nada más que no fuera la seguridad. Todos llevábamos cámaras y todos las dejamos en un rincón. No llevamos ni un recuerdo gráfico de esos días pero estamos encantados".

En el camino, con los días y la práctica, los grupos mexicanos fueron entendiendo la mecánica de la seguridad y cuando la campaña xenofóbica fue insostenible, justo en el tramo de Morelos, otros compañeros pudieron relevarlos.

-¿Sucios? -"Algo -se ríe Mariani-. En todo el camino yo me pude dar cuatro duchas a jicarazos dentro del camión, con una cubeta que me facilitaban los choferes". Ocurrieron algunos horrores. Por ejemplo, los excusados en el deportivo que los alojó en Puebla: cuatro mil personas sin agua. En Milpa
Alta, dos excusados para todos. "Pero en todo caso yo pregunto ¿cuando entró el Ejército Libertador del Sur a la ciudad de México acaso olía a rosas?"

-¿Camas? -"Nunca. Siempre fue el suelo. A veces hubo lonas sobre nuestras cabezas, otras veces a la intemperie, como en Nurio. Nos moríamos de frío". Esa noche los monos intentaban infructuosamente encender una fogata con leña húmeda. El subcomandante se percató. "A ver, a un lado", ordenó. Se acuclilló y con una cartulina y su "método guerrillero" les encendió el
fuego.

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No llevan ni souvenirs ni fotos del recuerdo en el equipaje de regreso, sólo la experiencia de haber sido monos blancos, extranjeros.

Cuando lleguen a Europa entenderán mejor a los ecuatorianos, los magrebíes, los africanos, los albaneses, los otros extranjeros. "Parafraseando al sup -concluye contagiado de poesía Mariani- llevamos los overoles manchados del color de la tierra, que son todos los colores".