En Venecia, lacayos de Berlusconi quieren poner en marcha la quema de libros

[Traducido desde el italiano por Nadie Enparticular. ACTUALIZACIONES EN EL COMENTARIO]
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Las palabras más adecuadas a las circunstancias las encontró Serge Quadruppani. Las traducimos del francés, son estas:

«Frente a la imbecilidad fascistoide, uno se queda enmudecido: la idiota enormidad de ciertas declaraciones podría dejarnos sin voz. Es algo tan estúpido que solo te vienen ganas de encogerte de hombros y pensar en otra cosa. Pero esta enormidad y esta idiotez tienen efectos muy concretos. Si se deja difundir la mera idea (por no hablar de la práctica real) de que oficialmente se pueden hacer listas negras contra quienes no cejan a la dictadura de la tristeza, quien no se adecúa al punto de vista dominante sobre uno u otro aspecto del pasado, entonces se capitula ante una concepción de la sociedad más cercana a la del Túnez de Ben Ali que a la soñada Europa de los ilustrados y de la Resistencia.
Por suerte la historia reciente enseña que, a fin de cuentas, los pequeños y los grandes Ben Ali no siempre salen victoriosos».

Advertencia preliminar: el caso Cesare Battisti aquí es solo un pretexto. Si no hubiese sido eso, habrían buscado otra cosa. Razón por la cual, en este post no se hablará en detalle de ese tema. Quien conoce solo la campana percutida con martillo por los medios o los políticos y quiere oír la otra, puede informarse en Carmilla [1]. Quien quiera discutir eso, se ruega que lo haga en otro sitio (la red está llena de blogs y foros). Lo que pensamos nosotros es suficientemente conocido, en su momento lo hemos escrito, sopesando cada palabra, esforzándonos por mantener un equilibrio [2]. Pero hoy la cuestión es otra, como muy bien lo ha entendido el colega Carlo Lucarelli, que nos manda este mensaje:

«Sobre el “caso Battisti” –tanto con el hombre como el asunto– tenemos posiciones diferentes, pero lo que están intentando hacer con esta lista de proscripción es realmente una jugada sucia y es pura censura del disentimiento. Yo no soy uno de los que firmaron la apelación a favor de Battisti, pero de todos modos estoy dispuesto a apoyar cualquier iniciativa que se pueda compartir para contrastar esta miserable operación de dictadura estúpida».

Y ahora contamos lo que está sucediendo.
El consejero de Cultura de la provincia de Venecia, el ayer-neofascista-hoy-berlusconiano Speranzon, acogió la sugerencia de un colega de partido e intimará a las bibliotecas venecianas a:
1) quitar de las estanterías los libros de todos los autores que en el año 2004 firmaron una apelación donde se pedía la excarcelación de Cesare Battisti;
2) renunciar a la organización de iniciativas con tales escritores (son declarados “persona no grata”, dice).
El bibliotecario que no aceptará la orden “se asume la responsabilidad”. ¿Se alude tal vez al congelamiento de fondos, a la pérdida de patrocinio de las iniciativas, al acoso laboral, a campañas de prensa hostiles?
La propuesta cuenta con el aplauso del COISP, un sindicato de policía. Así el bibliotecario se lo pensará dos veces, antes de enfrentarse con la administración local y las fuerzas del orden.
Una camarilla de “sinceros demócratas” ya se está moviendo para extender la cosa a toda la región véneta, y es probable que la iniciativa sea imitada más allá de los confines regionales.
Esto es lo que se puede leer en el “Gazzettino” [3]:

«Escribiré a los consejeros de Cultura de los municipios de la región Véneto para que estas personas sean declaradas no gratas y les pediré, ya que las bibliotecas municipales están integradas en un sistema provincial, que sus obras sean retiradas de las estanterías [...] Pediré que no se promueva la presentación de los libros escritos por estos autores: cada municipio podrá actuar como le parezca, pero tendrá que asumir la responsabilidad. Además como concejal de Venecia, presentaré una moción para que Venecia pueda dar el ejemplo en primer lugar…  Escribiremos a los consejeros regionales Marino Zorzato y Elena Donazzan, para que extiendan la iniciativa a toda la región Véneto».

Ahora, el mismo hecho de que uno pueda concebir algo por el estilo indica que el hundimiento itálico está tocando nuevas y nauseabundas bajezas. Ya estamos perforando el fondo de la Fosa de las Marianas, rodeados de peces ciegos y deformes, en busca de la oscuridad más oscura que pueda producirse en el universo.
¿Nos quedamos en el fondo de la fosa junto a estos tristes y miserables buceadores de la censura, o nos comprometemos a salir a la superficie?
Arriba está el sol, para quien quiera volver a verlo.

En la lista de proscripción estamos muchísimos: nosotros, Valerio Evangelisti, Massimo Carlotto, Pino Cacucci, Tiziano Scarpa, Nanni Balestrini, Daniel Pennac, Giuseppe Genna, Giorgio Agamben, Girolamo De Michele, Vauro, Lello Voce, Christian Raimo, Sandrone Dazieri, Loredana Lipperini, Marco Philopat, Gianfranco Manfredi, Laura Grimaldi, Antonio Moresco, Carla Benedetti, Stefano Tassinari y muchos más.
Prácticamente tendrán que vaciar los estantes.
Y tal vez es lo que sueñan.

Quadruppani tiene razón: no se puede reaccionar con un encogimiento de hombros, decir “es solo una provocación”, recomendar la indiferencia “para no hacer publicidad a cierta gente”. A veces hay que actuar así, pero no siempre.
Claro, esto también es una provocación, pero sobre todo es otra cosa:
1) es una amenaza a toda una categoría de trabajadores (los bibliotecarios), que tendrían que aceptar un ultimátum autoritario y anticonstitucional o de otra forma lo pagarán caro.
2) es un acto orientado al aislamiento y la censura de escritores y artistas puesto que “son cómplices” del terrorismo. Un acto realizado por un representante provincial, una figura de poder que, agitando fantasmas para distraer la atención de otros problemas, apela a las reacciones viscerales del “pueblo”. Un acto que busca intimidar y “hacer entrar en la línea” a los que producen discurso público.
Como dijo el colega Tiziano Scarpa: «Así se vulnera la ciudadanía de un escritor, que está en la palabra y en sus obras». [4]

A esta asquerosidad tenemos que reaccionar todos, no solo los escritores directamente implicados o los bibliotecarios directamente amenazados.
- Tienen que hacerse oír los ciudadanos, los lectores, los que frecuentan las bibliotecas.
- Tienen que hacerse oír los representantes, fuerzas políticas y asociaciones de Venecia y de los municipios relacionados.
- Tienen que intentar escribir sobre esto cualquiera que trabaje en el sector de la información o que tenga un blog o similares;
- Tiene que decir algo la Associazione Italiana Biblioteche (Asociación Italiana de Bibliotecas).
- Tienen que decir algo los sindicatos de los funcionarios públicos.
- Tiene que moverse la industria editorial, incluso en el terreno legal, con querellas y causas civiles, frente a un acto que les ocasiona daños materiales y morales.
- Se tendrían que enviar mails de protesta a los periódicos (no solo a los de Venecia), fijar octavillas y cartas abiertas en los tablones de anuncios de las bibliotecas y salas de lectura.
- Se tendrían que difundir y enlazar posts como este (al pie [de la version italiana] pondremos las novedades del tema y cualquier otro artículo, texto o vídeo que informe acerca de estos personajes, sobre sus intenciones liberticidas y sobre eventuales iniciativas de sus imitadores y amigos.

Algunos de los escritores que acabaron en lista negra (junto a otros que no acabaron allí pero son solidarios) están discutiendo, se están coordinando, están evaluando las acciones (incluso legales) a emprender. Pero si se mueven solo ellos, la censura va a pasar. La amenaza se dirige a todos: a quien escribe, a quienes leen, a quien le importa la variedad de puntos de vista en cualquier tema. Si subestimamos la iniciativa porque es estúpida, se crea un precedente. Una iniciativa es más peligrosa cuando más estúpida es. Como astutamente hace notar el blogger Mazzetta, se pretende afirmar el principio según el cual es perfectamente normal

«aplicar un filtro moral, escogiendo los libros en base a los comportamientos de los autores y a su adhesión ideológica y política a la voluntad de las mayorías de gobierno.
Como si, un mañana en el cual Berlusconi cayera en desgracia, alguien propusiera prohibir de todas las bibliotecas del reino los libros de los que lo apoyaron o defendieron, como si las obras literarias pudieran y tuvieran que ser escogidas en base a las credenciales morales y políticas del autor». [5]

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NOTAS (Textos en italiano)
1. Dossier sul caso Battisti, carmillaonline.com
2. Wu Ming 1, «Cesare Battisti. Quello che i media non dicono», marzo de 2004
3. «La Provincia di Venezia “mette al rogo” i libri di chi firmò la petizione per Battisti», Il Gazzettino, 16 de enero de 2011
4. «Una prassi da dittatura», entrevista a Tiziano Scarpa, Corriere del Veneto, 16 de enero de 2011
5. Il commento di Mazzetta sulla sordida iniziativa
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ENLACES (Textos en italiano)
Chi è questo Speranzon
Chi è il tizio che gli ha dato l’idea

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- ACTUALIZACIONES EN EL COMENTARIO -

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20 Comments Post a Comment
  1. Wu Ming says:

    Actualización del periódico Corriere Veneto, 19 de enero 2010:

    El consejero regional de Instrucción, la miembro del PDL Elena Donazzan, declara que, con la aprobación del gobernador Zaia, escribirá una carta a todos los directores de las escuelas de la región Véneto (y a través de ellos, a los profesores), invitándoles a no difundir entre los jóvenes las obras de los autores incluidos en la lista. A quienes le objetan que está poniendo en acto una censura, les responde que la suya no es una imposición sino una “orientación politica”.

  2. Wu Ming says:

    QUITEN A SAVIANO DE LAS ESTANTERÍAS

    por Loredana Lipperini

    Llamémosla Emme.

    También borré su nombre de los comentarios propios y ajenos, sustituyendo el verdadero. Emme trabaja en una biblioteca, en la provincia de Treviso, en un municipio que no voy a nombrar. Quiero proteger su identidad, y darle gracias por su valor.

    Emme contó aquí, y luego en privado, una historia que una vez más se relaciona con las bibliotecas. El día después del caso Speranzon (en Carmilla, a propósito, se encuentra una importante intervención de Massimo Carlotto) está abriendo una grieta, por tanto: muchos bibliotecarios están poniéndose en contacto conmigo y Michela Murgia para denunciar las censuras rastreras o explícitas. Algunas ya son conocidas: por ejemplo, la de octubre de 2009 con la que el alcalde de Musile di Piave pidió a la biblioteca municipal que quite los periódicos “politizados”, es decir, La Repubblica y Il Manifesto. Aquí la respuesta de la Associazione Italiana di Biblioteche (que oficialmente también adoptó una posición en el caso Speranzon). El segundo caso también es del año 2009, en mayo, cuando a una biblioteca de Génova se le pidió que censurara la iniciativa “Due regine due re”.

    Volvamos a Emme. Estamos en los días posteriores a la transmisión del programa Vieni via con me.* Uno de los directores de la biblioteca, con cierta vergüenza, informa a los empleados del mal humor del alcalde (miembro de la Liga Norte). No es oportuno, para el mismo, que después de ese programa los libros de Roberto Saviano tengan lugar en la biblioteca. Más o menos en el mismo momento, el consejero de Cultura también expresa el propio mal humor: ve que una de las bibliotecarias está catalogando obras de Marco Paolini y, me escribe Emme, “ha pedido expresamente que se le avise con anterioridad sobre las compras de libros, para dar la propia opinión vinculante e indiscutible”.

    El director propone la línea blanda: quitar los libros de las estanterías “a la espera de que se calmen las aguas”. Emme pide una orden escrita. Que no llega. Pasa la Navidad, llega el nuevo año. Ahora, en esa biblioteca, Saviano figura en el catálogo pero no está físicamente en los estantes. Nadie responde a las preguntas sobre el porqué.

    Emme me dice: “Decidí escribir también porque quería sacar fuera la melancolía”.
    Yo le doy gracias por esto. E invito a los demás bibliotecarios a que escriban y cuenten. Cuando las historias comienzan a ser tantas y comienzan a ser de todos, tal vez, también comienzan a ser fuertes.

  3. Wu Ming says:

    ¿Has firmado la apelación por Battisti? Que ardan tus libros… [+ Actualización 1]

    por Lello Voce
    Miércoles, 19 de enero de 2011

    Los hechos creo que ya los conocen todos: de la invitación a excluir de las bibliotecas venecianas los libros de los autores que firmaron –en el año 2004– una apelación para la liberación de Cesare Battisti, escritor y ex miembro de la formación terrorista PAC, promovida por un concejal del PDL de Martellago, hasta la entusiasta adhesión del consejero provincial veneciano, el señor Speranzon, antiguo MSI aglutinado en el PDL, que ha redoblado la apuesta, declarándonos personas ‘non gratas’ en la provincia de Venecia e invitando, en tono amenazador, a todos los municipios a comportarse de ese modo, o asumir la responsabilidad (y por tanto, aceptar las consecuencias… cuáles, habría que preguntarse…).
    En el Index librorum hemos acabados muchos, autores con posiciones literarias y políticas muy diferentes, aunados por el solo hecho de haberse atrevido a decir una palabra en defensa del diabólico terrorista rojo, de haber levantado algunas dudas sobre la versión oficial de los hechos.
    Mientras tanto merece la pena precisar que quien escribe estas líneas no firmó esa apelación porque comparte, o alguna vez compartió, las opciones políticas de Battisti y del PAC. En aquellos años estaba en otra cosa, soy hijo de la ‘generazione chimica’ [generación de la droga], un ex indio metropolitano, enamorado de Radio Alice y de Gregory Corso, de Laing, Benjamin, Danilo Dolci y de los poetas-cantantes brasileños, que nunca tuvo ningún tipo de proximidad ni con las Brigadas Rojas ni con cualquiera de los grupos o grupúsculos que haya creído resolver por medio de las armas las estrepitosas contradicciones de nuestra nación. A ellos, por el contrario, atribuyo una parte importante de la responsabilidad por haber transformado mi juventud en una especie de triste y desagradable subibaja entre bombas, puestos de bloque, francotiradores apostados en los tejados y disparos a las rótulas. Por haber contribuido, en fin, a limitar mi libertad y mi felicidad….
    El PAC y Battisti no son una excepción.
    Pero estoy acostumbrado a razonar con mi cabeza, a informarme, a intentar de entender…
    Así he llegado a la conclusión de que buena parte de las acusaciones que penden sobre la cabeza de Battisti son infundadas, que se está produciendo –respecto a él– un encarnizamiento bastante evidente, sobre todo me he convencido de que ha llegado el momento de buscar una solución ‘política’ que salde las cuentas con esos años, una solución que coincida con una compresión profunda, valiente y sin fingimientos de lo que fueron los años setenta, para alcanzar la cual, todos, Battisti incluso, pero también Moretti, Faranda, Zorzi, Freda, Delle Chiaie, Fioravanti, Mambro, Mori y todos sus colegas de alto rango, los políticos, los jueces, los miembros de los servicios secretos del estado supervivientes de aquella época, tendría que tener finalmente el valor de decir a esta nación las verdades que le son negadas desde hace demasiado tiempo.
    Por esto firmé esa apelación: porque creo que ya es hora de aclarar las cosas, de levantar los velos, de rechazar atajos, de desenmascarar lo que hay que desenmascar, quienquiera que se esconda debajo de la máscara.
    Solo así, en mi opinión, estaremos seguros de evitar que se repitan ciertas tragedias, que siempre esperan agazapadas tras una esquina de la historia.
    En segundo lugar hay que decir con mucha claridad, para que lo que sigue no parezca puro ‘ideologismo’, que el caso Battisti tiene la maligna capacidad de desorientar la brújula incluso a ‘cabezas’ mucho más reflexivas y democráticas que la del ilustre Speranzon.
    Me refiero a la reciente, y bastante sorprendente, intervención de un intelectual de la valía de Tabucchi en <i>Le Monde</i>, en la cual el escritor se lanza contra algunos intelectuales franceses como Levy, Sollers, Vargas, culpables de haber defendido al escritor ‘armado’, basándose en la suposición de que en Italia los jueces son una categoría por encima de toda sospecha, que lo que establecen ellos es, sin sombra de dudas, la verdad. Caso Battisti incluido, obviamente.
    Si hasta Tabucchi se deja llevar por las generalizaciones, por la facilidad de un falso silogismo, gracias al cual, basándose en los méritos que una parte de estos jueces adquirió en la lucha a la Mafia, o contra la corrupción política, pero olvidando la responsabilidad que muchos de estos mismos jueces tuvieron en el alzamiento de la niebla que cubre tantos desenlaces trágicos de este país, desde Piazza Fontana hasta Génova 2001, se concluye que cualquier juez es, por preconcepción (prescindiendo, como hubiera dicho Totò) un juez justo, ya no vamos simplemente por mal camino, hemos ido más allá, ahora ya, literalmente, nos pasamos tres pueblos.
    No siento especial simpatía tampoco por Bernard-Henri Levy, pero es presunción superficial esperar que el debate se resuelva, como también lo hace Tabucchi, apelando a una completamente supuesta e integral bondad de una categoría en cuanto tal: la de los jueces.
    Existen los ‘armiños luchadores’, pero existieron, y, lamentablemente todavía existen, también los que en los años setenta llamábamos los ‘armiños vigilantes’, los que creen en los ‘desmayos activos’, en las balas desviadas al vuelo por piedras voladoras, los que durante años se dedicaron a dar carpetazo a los juicios incómodos, los que se han vendido al Cavalier B., etc.
    ¿Tabucchi tal vez ha olvidado cuestiones que sin embargo le tendrían que resultar conocidas? ¿De veras cree que un asunto triste y trágico como el de la lucha armada puede ser resuelto de una forma tan maniquea, dividendo al mundo en buenos y malos? ¿Solamente a través de las sentencias de los tribunales? ¿No le parece excesivamente ‘manzoniano’?
    ¿Ha olvidado que el mismo Gran Lombardo afirmaba, en un rincón apartado de la novela, que quien comete un mal no solo es culpable por el mal que comete, sino también por la turbación que provoca en el ánimo de los ofendidos?
    ¿Qué sentido tiene, por tanto, criticar ásperamente a un intelectual por el solo hecho de no aceptar al pie de la letra lo que este o aquel juez italiano han afirmado en sus fallos? Hizo algo mejor hasta Napolitano, al que incluso Tabucchi no pierde ocasión para acusar (frecuentemente con razón) de medrosidad y superficialidad institucional…
    Tabucchi sabe bien que aquí en Ytaglia, a menudo, las verdades jurídicas y las histórico-políticas no coinciden en absoluto.
    Que esto suceda precisamente al día siguiente del Diktat de Marchionne es además particularmente preocupante, una vez más hace temer que la izquierda parlamentaria no sabe interpretar y manejar el descontento agudo de vastas porciones de la población, confiándolo por completo a uno u otro aventurismo y entregándose, manos y pies, a una metafísica y apodíctica idea de ‘legalidad’, y pienso en Saviano y a su incauta, muy triste y presuntuosa carta a los estudiantes que estaban en la plaza el 14 de diciembre pasado.
    Pero finalmente llegamos al punto de la cuestión. Al punto negro. A Speranzon: que es de esto sobre todo lo que interesa discutir aquí y hora.
    Más allá de la violenta arrogancia que su petición lleva consigo, y que creo que es evidente para todos, con sus siniestros ecos orwelianos, lo que más choca es la idea de que se pueda prohibir, o de todos modos impedir la lectura de este o aquel libro (o disco, o pieza teatral) basándose en las posiciones que el autor expresa en otros asuntos.
    Aquí, es decir, no se pide excluir de las bibliotecas vénetas, de las presentaciones públicas, etc. algunos libros que hablan del caso Battisti, cosa que en sí ya sería bastante repugnante. No, se hace mucho más, se pide excluir los libros que hablan de otras cosas, basándose en el hecho de que quienes los escribieron han sido personas políticamente no del agrado del Señor Consejero.
    Estamos más allá de la pesadilla: estamos en el delirio puro…
    ¿Para cuándo la prohibición de los libros de todos aquellos que piensan que el Señor B. es un malversador, para cuándo la de aquellos que toman posición contra el federalismo padano, o de aquellos que se declaran gay, o que son favorables a políticas antiprohibicionistas en el campo de los estupefacientes? ¿Para cuándo la exclusión de las bibliotecas municipales de Milán de todos los autores aficionados del equipo de Roma, o para los del Napoli?
    Si no fuera trágico, es benjaminianamente ridículo.
    Conocía el pasado neofascista del consejero, pero creía que él tenía mucho interés en no hacerlo saber a los demás.
    Estaba equivocado: ahora si alguien tenía alguna duda, objetivamente se habrá convencido de que el lobo (negro) pierde el pelo pero no el vicio, y que aunque el sastre de Speranzon mientras tanto ha cambiado con su traje, el que está escondido por el traje cruzado azul, estilo contable, siempre es el buen antiguo partidario de Almirante.
    El traje no hace al monje, ni al consejero democrático.
    No por casualidad no recuerdo haberle oído nunca tomar posición con respecto a gente como Zorzi, Izzo (que se ha quedado en Italia, y tal vez hubiéramos hecho mejor –a fin de cuentas– si lo enviábamos como camarero a uno de los restaurantes japoneses de Zorzi), el Fronte Veneto Skinheads, Freda etc., la lista es en verdad tristemente larga.
    Pero hay más: a muchos podrá parecer extraño, pero el Señor Speranzon es una figura institucional, representa, en el campo cultural, la voluntad de todos los ciudadanos de la provincia de Venecia, por tanto decidir excluir de la fruición los textos comprados con dinero público me parece al límite del peculado, además de exageradamente ilegítimo.
    El sindicato de policía COISP tiene todo el derecho de invitar al boicot con relación a nosotros, felicitaciones, aunque me permito sugerir en tono bajo que, a la luz de los muchos episodios en los que se han visto implicadas nuestras fuerzas del orden, incluso recientemente, la invitación de un policía a no leer libros tiene –en sí– algo de siniestro.
    Speranzon, en cambio, como representante de una institución, tendría que poner cuidado antes de hacer ciertas declaraciones.
    Siniestro es también, por otra parte, el chantaje oculto entre líneas del comunicado, que deja entender que las medidas de censura no serán tomadas con relación a los autores que retirarán su firma de la apelación: si no hubiera ninguna otra razón, bastaría esta para animarme a firmarla de nuevo, no estoy acostumbrado a ceder a los chantajes.
    Otra educación, otro patrimonio genético, por lo que a mí respecta…
    Se debe decir además que, en un territorio como el nuestro, donde la arrogancia neofascista ha llegado hasta el asesinato por motivos fútiles, en el cual la intimidación y la violencia física como instrumento lícito de lucha política tienen la última palabra, posiciones de este tipo, que se unen al coro de agresivos, leoninos y rugientes gruñidos de muchos miembros de la Liga Norte, pueden sonar como una invitación y una autorización a ir por más.
    De esto, Speranzon y sus amigos, no pueden más que asumir toda la responsabilidad.
    Por último: Speranzon nos invita a tener respeto hacia las víctimas y sus parientes. Tiene razón. Este respeto yo nunca se lo he faltado, a ninguna de las víctimas y a ninguno de sus parientes, cualquiera fuera su credo político. Son años que, en efecto, como muchos otros, pido que se les conceda el respeto más grande: el que finalmente quitará el secreto de estado sobre muchos, demasiados episodios oscuros que han afligido la historia reciente de nuestro país, implicando cientos de vidas inocentes con y sin uniforme.
    Ni creo que les he faltado el respeto al firmar esa apelación. Si la verdad oficial no me convence, si pido claridad, respeto de la leyes nacionales e internacionales, si planteo dudas, si investigo, no creo que estoy faltando el respeto a nadie, mucho menos a los parientes de las víctimas, a menos que se piense que cualquier culpable, incluso siendo completamente inocente, de todos modos es mejor de ningún culpable.
    Este no sería útil, ni a las víctimas del terrorismo rojo y negro, ni a sus parientes, mucho menos a la democracia.
    Algo así solo puede ir bien a quien se encuentre espléndidamente a gusto en el centro del pogrom.
    Es por esta razón que volvería a firmar esa apelación, es por esta razón que creo que las declaraciones y las iniciativas de Speranzon no solo son fascistas, sono sustancialmente ridículas y en sentido lato pornográficas…

    ***

    Para lo peor, escribía Montale, nunca hay un final. Cuánta razón tenía…
    Así, a la luz de lo que informa hoy un periódico véneto, me toca volver a hablar de este desolador asunto de la censura a los libros de los libertinos (yo y varias decenas más de colegas de cualquier edad, sexo y creencias políticas, entre los cuales hay nombres prestigiosos e “históricos” de la cultura italiana e internacional, como Agamben, Sollers, o Balestrini) que en el año 2004 firmaron la apelación por Cesare Battisti…
    Las novedades, a hoy, son estas:
    a) La consejera de Instrucción de la Región Véneto, la miembro de LN Donazzan, no contenta con haber puesto en serias dificultades hasta la misma Curia véneta decidiendo –unilateralmente y a sus espaldas– que gastaba dinero público para regalar Biblias a todos los alumnos de las escuelas de la región, y mofándose de lo que había declarado la Presidente de la provincia de Venecia Zaccariotto, que es colega suya de mayoría, la cual se había apresurado, cum grano salis, a deslegitimar inmediatamente la iniciativa del imprudente consejero Speranzon, hoy declara que, con la aprobación del mismo gobernador Zaia, escribirá una carta a todos los directores de las escuelas de la región Véneto (y a través de ellos, a los profesores), invitándoles a no difundir entre los jóvenes las obras de los autores incluidos en la lista. A quienes le objetan que está poniendo en acto una censura, les responde –con supuesta perspicacia de precaución– que la suya no es una imposición (¿y cómo podría?) sino una “orientación politica”.
    Ahora, dejando de lado lo que ya he dicho con respecto a la censura de textos que hablan de cosas no relacionadas con el asunto Battisti y de la censura más en general, tengo la necesidad de informar a la consejera que entre sus tareas institucionales no está comprendida la de dar “orientaciones políticas” a los profesores de las escuelas de la República, los cuales no dependen de ella, ni de hecho ni de derecho, y cuya libertad de enseñanza está garantizada por un artículo específico de nuestra Carta Constitucional.
    Hay una tendencia a privatizar las instituciones, aquí en Italia, que ya ha pasado todos los límites, como si ocupar un cargo institucional fuese el passe-partout para cada una y cualquier operación, como si administrando esta o aquella institución se convirtieran en propietarios.
    Y esto es muy triste, además de no ser en absoluto democrático y difusamente subversivo.
    Por otro lado, al ser yo un profesor, como la Sra. Donazzan fácilmente puede comprender, mi incomodidad es doble.
    Dado que yo no paso mi tiempo hablando a mis alumnos de mis muy mediocres obras, sino explicándoles Dante, Petrarca, Boccaccio, Leopardi, Foscolo, Pasolini, Fortini, Sanguineti, Gramsci, etc… (toda una gente, me doy cuenta, que en opinión de la consejera evidentemente tendría que ser excluida de los programas, en vista de lo que ellos pensaban de la libertad, de la censura y de la misma Unidad de Italia), ¿cómo haré para seguir enseñando?
    Si mis libros deben quemarse, ¿qué será de mi didáctica?
    ¿Está sugiriendo tal vez que me despidan? ¿Y cuál sería la ‘justa causa’? ¿La de haber expresado mi opinión libremente, mi juicio político, que no coincide con el suyo?
    ¿Hay alguien que pueda decirle a la consejera que incluso ella vive en una sociedad liberal, democrática, en un estado de derecho y que no puede permitirse tratar a esta región como si fuera una dependance de su casa?
    Leo también que el gobernador Zaia declara que “no tiene problemas para confirmar que hay algunas personas [nosotros los firmantes] que no nos representan dignamente”. Que le quede claro al gobernador que yo también pienso como él… pero con relación a su persona, evidentemente. Quien nombra a ciertos consejeros ciertamente no pueden garantizar el gobierno democrático y liberal de una región, ni representarla con mi satisfacción y de cualquier sincero demócrata…
    b) Animado por la inesperada ayuda padana [de la Liga Norte], el antiguo miembro del [partido neofascista] MSI Speranzon vuelve al ataque, plantando cara a su Presidente, y ahora dice que quiere organizar un debate público en el Ateneo Veneto (quién sabe si los del Ateneo saben algo…) al que ya habría aceptado participar ese fulgurante ejemplo de intelectualidad libre cuyo nombre es Stefano Zecchi, y al cual nosotros estaríamos, según su opinión, de alguna forma obligados a participar porque “tenemos que” ( imperativo!) explicar porque defendemos a un criminal.
    Lo siento, consejero: organice lo que quiera, pero yo a un debate así nunca participaré…  
    Primero porque no tengo nada que decir sobre el caso Battisti: firmé una apelación por las razones que ya expliqué en mi anterior intervención, no soy el abogado de Battisti, no compartí ni prácticamente ni moralmente sus opciones políticas, y por tanto para este debate debe dirigirse a otras partes.
    Si quiere podemos discutir las leyes de emergencia de la Italia de entonces, o de los Anni di Piombo [años de plomo]. Pero este es otro asunto.
    Por lo demás, es de otra cosa lo que quiero discutir: de su voluntad censuradora, de su creer que tiene derecho a decidir lo que se lee en la región Véneto, lo que se enseña e incluso –dado que, como concejal de Venecia (y sí: también es concejal de Venecia, el personal político aquí está reducido al mínimo, no se trata de acumulación de cargos, sino de austeridad…) dice que quiere comprometer al Ayuntamiento para que nos declare “personas no gratas”– quienes pueden circular por las calles de la ciudad.
    Este es el problema que realmente interesa discutir en una democracia. No otros.
    Queda una pregunta: ¿cómo hará el pobre Agamben para ir al trabajo, dado que enseña Estética precisamente en el IUAV de Venecia?
    ¿Desplazarán la facultad a Chioggia, o también él será despedido?

     

  4. Wu Ming says:

    El escritor Luis Sepulveda:

    «El burdo fascismo berlusconiano, la vulgaridad extrema de los perfectos ignorantes de la Lega Nord y la pasividad cómplice de los llamados partidos de “centro derecha” son los responsables de esta odiosa forma de censura. De aquí a quemar libros en la plaza pública no hay más que un paso. Pobre Italia, gobernada por un anciano degenerado, y en manos de la peor escoria de la sociedad.»

    http://loredanalipperini.blog.kataweb.it/lipperatura/2011/01/19/le-reazioni
     

  5. Wu Ming says:

    http://www.wumingfoundation.com/giap/?p=2675

     

    La quema de libros y la subestimación del peligro. Un análisis


    por Wu Ming 1


    Nunca será suficiente todo lo que se señale y enlace el artículo donde Massimo Carlotto explica que la indignación anti-Battisti de los administradores/operadores de limpieza vénetos es falsa como una moneda de medio centésimo, y por tanto, que la ofensiva contra los libros indeseables y sobre todo contra sus autores, masacrados mediáticamente ad hominem, prescinde totalmente de la cuestión ostentada. Como lo demuestra la operación de limpieza silenciosa de los libros de Saviano y de Paolini, por motivos que son ajenos al caso Battisti.

    Intentemos hacer un cuadro de la situación.

    La fase de la decadencia de un régimen puede ser breve o larga, trágica o grotesca (o ambas cosas); seguramente siempre es la fase más peligrosa. A la sombra de un régimen declinante a nivel nacional, localmente se registran las peores “fugas hacia adelante” y recrudecimientos.

    Recrudecimientos que se cruzan –y a veces se confunden– con las tentativas cada vez más marcadas y extremas de distraer la atención, levantar cortinas de humo, indicar falsas dianas y chivos expiatorios. El grito Achtung banditen! se alza cada vez más alto y estridente, junto a los instrumentales llamamientos por el honor nacional.

    En las últimas semanas, el caso Battisti ha sido la digresión perfecta.

    Añadamos que, históricamente, los fascistas (la palabra no se emplea al azar: los consejeros de los que hablamos tienen un conocido recorrido de extrema derecha a sus espaldas, o mejor: sobre sus hombros) siempre tuvieron una relación “conflictiva” con la cultura y los libros. Se podría decir precisamente que odian el pensamiento, prefieren los atajos y las simplificaciones típicas del discurso “visceral”. Basta pensar en el célebre slogan de los fascistas españoles: “¡Viva la muerte, muera la inteligencia!”, nacido como grito de desprecio dirigido al filósofo Miguel de Unamuno.

    Póngase todo esto junto y se obtendrá lo que está sucediendo en la región Véneto:

    1) A la sombra del “puterío” de Arcore se registran, localmente, recrudecimientos autoritarios.

    2) Para estos recrudecimientos se recurre a la más actualizada y al mismo tiempo verificada “arma de distracción masiva”: el caso Battisti.

    [Una observación: Battisti es solamente uno de los numerosos antiguos miembros de la lucha armada italiana (incluso mucho más importantes que él) a los cuales gobiernos extranjeros no concedieron la extradición. Es más, ni siquiera es el primero al cual Brasil no concede la extradición. Es por un juego de motivaciones instrumentales sobre los cuales aquí no tengo intención de detenerme que Battisti, figura muy marginal en la lucha armada de aquellos años, se encontró en el centro de semejante confusión general. Solo por él se levantó una campaña mediática muy fuerte, con intensa "monstrificación" del personaje. Digamos que Battisti "llegó en el momento justo", cuando el poder tenía gran necesidad de él.]

    3) Dos pájaros con una piedra:el arma es usada por los fascistas contra los enemigos históricos: los muy odiados “intelectuales”, supuestos privilegiados, tertulianos imaginarios, perfectos enemigos que hay que señalar a la propia “base” electrizada y preñada de resentimientos revelados y oscuros.

    4) Todo esto para imponer lo inaceptable: ajustar viejas cuentas contra la cultura y los libros. Después de todo, ¿no existe solo un Libro que vale la pena leer? En efecto, el consejero regional Donazzan regala la Biblia a todos los estudiantes.

    5) Todo esto en una región muy importante, entre las más ricas de Italia y desde hace muchos años un laboratorio de políticas reaccionarias que luego son reajustadas y exportadas al resto del país.

    Volvamos al régimen declinante.

    Por “régimen” se entiende sobre todo un poder personal, con sátrapas, lacayos y eunucos de corte. El hecho de que este sea declinante, para nosotros, significa relativamente poco. Habrá un “berlusconismo sin Berlusconi”. Ya tendríamos que preocuparnos del después.

    Bien, ese después lo construirán los recrudecimientos que nosotros no seremos capaces de contrastar, o que no consideraremos lo suficientemente importantes como para tener que contrastarlos.

    Ese después lo construye también lo que está sucediendo en Véneto.

    Como escribe en su blog la colega Michela Murgia:

    Mientras aún se está desarrollando el “puterío” que generosamente nos ofrece el rey de todos los cabarets, desde hace meses los más perspicaces se preguntan acerca de lo que vendrá después. No es necesario ser politólogos para imaginar el mundo que vendrá: ese mundo ya está aquí y trabaja sin tapujos, contento de que los medios apunten los focos a otro lado [...] ¿Qué es lo que tenemos que esperar para empezar a despegar a la mayor cantidad de gente posible de la lectura de las crónicas de las prostitutas y de los cortesanos de Berlusconi, y decirles que está sucediendo esto? El coitum parecerá incluso muy interesante, pero el post coitum no tiene el aspecto de un cigarrillo fumado en paz. ¿Los medios italianos esperarán como siempre a que el escándalo llegue a los periódicos internacionales, antes de verse arrastrados a hacer eco en patria?

    Y entonces encuentro como mínimo insuficientes y muy fuera de foco los artículos publicados hoy en Repubblica. Mantienen la atención en el caso Battisti, haciéndole un favor a la extrema derecha véneta; no hacen notar lo suficiente que el caso Battisti es un pretexto; a la operación de limpieza de Saviano de las bibliotecas le dedican poco espacio en passant para luego volver de modo prepotente al marco que los operadores de limpieza quieren mantener.

    El juego combinado de los dos artículos (Brambilla y Sica) de hecho “redimensiona” la enormidad de lo que está sucediendo en Véneto, en varias jugadas:

    - se reproduce la expresión “boicot” sin molestarse mucho en desarticularla. Esto no es un boicot, es una operación de limpieza.

    - se reproducen opiniones de quienes se lo toman un poco a la ligera (el habitual “Es solo una provocación, no hablan en serio”, viático de todo renunciamiento, frase-passepartout que en la Italia de los últimos dieciséis años precedió a la afirmación de toda barbarie);

    - se describen a los operadores de limpieza de libros como complacidos y sonrientes (por tanto, ocultando las tensiones internas que por el contrario existen, como lo demuestra el ping pong Speranzon-Zaccariotto-Donazzan, tensiones que han sido producidas por la movilización);

    - a la movilización se dedican poquísimas y fugaces palabras;

    - se reproducen juicios muy pesados y calumniosos sobre los escritores en el objetivo, descritos como cómplices del terrorismo, y encomienda solo a Giorgio Agamben una respuesta meditada, sensata, pero poco incisiva;

    - para no hablar de la “contribución” de Antonio Tabucchi, enfurecido y refunfuñante, poco útil para todos.

    El encuadre es evidente: hay escritores superficialmente definidos “pro-Battisti” (aunque los que expresaron dudas y perplejidades en los procesos de aquellos años y en la pelea mediática iniciada en el 2004 tienen posiciones y argumentaciones mucho más complejas), y hay gente que –quizá exagerando– se opone al “terrorismo”. Que sin embargo, fíjate, ¡no está!

    Estos dos artículos no permiten percibir de ningún modo la tendencia totalitaria que está creciendo en la administración berlusconiana-leganordista de la región Véneto. No llaman a las cosas por su nombre, aceptan las definiciones de los operadores de limpieza, no hacen entender adecuadamente que se están desarrollando auténticas proscripciones, que se están “limpiando” las bibliotecas y se está decidiendo desde arriba lo que pueden o no pueden leer los ciudadanos en instituciones públicas como bibliotecas y escuelas.

    Si se continúa con esta subestimación, el nazismo será un cuchillo que se hunde en la mantequilla.

    ***

    P.D. Para leer el post de Mario Tedeschini Lalli, jefe de redacción multimedia del grupo editorial Espresso, en el que explica que la palabra “censura” ya es completamente inadecuada.

    P.D.2 Simplemente vergonzosa la ANSA.

     

  6. [...] This post was mentioned on Twitter by Samuel, Yessica de Romanelli and Aguillón-Mata, Wu Ming Foundation. Wu Ming Foundation said: La quema de libros en Italia y la subestimación del peligro. Un análisis http://bit.ly/eFjeGU #rogodilibri [...]

  7. Wu Ming says:

    Los negocios del Véneto en Brasil y el caso Battisti, o sea: la estrategia de la mentira

    por Massimo Carlotto, 18 de enero 2011
    http://www.carmillaonline.com/archives/2011/01/003757.html#003757

     

    La toma de distancia de la presidente de la provincia de Venecia, Francesca Zaccariotto, de la iniciativa de Raffaele Speranzon no debe engañar a nadie. Llegó solamente cuando la posición de su consejero se había vuelto insostenible y demasiado costosa desde el punto de vista político. Y sería un error considerar que el asunto se ha acabado aquí. Marino Zorzato, consejero regional (PdL) de Cultura ha sido muy claro en este sentido:

    «…Como partido liberal nos es difícil imaginar una censura. Se podría, en cambio, especificar un mecanismo para informar, hacer evidente al usuario quién es el autor y qué posición adoptó en el caso Battisti.» (Il Gazzettino, 17 de enero de 2011, pág. 7)

    Está claro, por tanto, que la lista de proscripción en efecto no será retirada y los libros de los escritores, señalados como cómplices de Battisti por haber firmado una apelación en su defensa en el año 2004, desaparecerán silenciosamente de las estanterías de muchas bibliotecas. Como, en todo caso, ya está sucediendo también con otros autores.

    Si Zaccariotto se distancia con retraso, a Speranzon y a Paride les queda la tarea de mantener viva la polémica. Aprovechando de una providencial carta amenazadora llegada al hijo de una víctima, el consejero ha declarado:

    «A la luz de esta situación las apelaciones por la liberación de Battisti resultan aún más odiosas. Esperaba que proponiendo un boicot a los libros escritos por los que apoyan a este criminal, algunos de estos escritores experimentaran un sentimiento de vergüenza con relación a los familiares de las víctimas del terrorismo y quitaran las firmas de esa horrible apelación.»

    La asociación mediática de las amenazas al hijo de Lino Sabbadin a las polémicas sobre la apelación firmada por los escritores es la enésima jugada sucia de este asunto. Sirve para sugerir un clima de proximidad al terrorismo que nunca existió, como es pura locura aludir a la hipótesis de la existencia de un grupo armado que podría actuar en nombre de Battisti (Il Gazzettino, 18 de enero de 2011, pag.9).

    Quienquiera que sea el autor solo es un pobre (y útil) idiota. Especular sobre este asunto es puramente instrumental.

    Paride Costa, en cambio, como se lee en La Nuova Venezia, ha vuelto a relanzar la iniciativa del boicot a los escritores a los consejeros regionales Zorzato y Donazzan (conocida por haber propuesto la enseñanza obligatoria de la Biblia). El exponente del PdL pide que la iniciativa del sindicato de policía Coisp se extienda a toda la región del Véneto, a través de los consjeros provinciales y municipales:

    «Se debe mantener el nivel de guardia en alto hasta el momento en que se exprese el Supremo Tribunal Federal brasileño acerca de la solicitud de extradición a Italia».

    Escuchando y leyendo las belicosas declaraciones del gobierno nacional y local respecto al Brasil y su presidente por haber negado la extradición de Battisti, se tiene la impresión de que las relaciones entre los dos países están a mostrarse los dientes y de que Italia no tiene la mas mínima intención de aceptar el rechazo de la extradición. Desde el ministro La Russa al antiguo dux Galan amenazaron con consecuencias durísimas en el plano político – económico – comercial – turístico.

    Mentiras. No solo no está sucediendo nada de todo esto sino que el Véneto, mientras se desarrollaba el caso Battisti, se ha convertido en la región italiana con mayor número de intereses económicos en Brasil. Empresas, bancos, tramas financieras, impulso y desarrollo turístico… bajo la férrea guía política de la Región Véneto.

    El 2 de noviembre de 2010, mientras se aguardaba la respuesta de Lula a la petición de extradición, el consejero de Comercio Exterior Marino Finozzi (Lega Nord) anunciaba en la resolución de la Diputación Regional nº 2610:

    «… hay que destacar, como factor importante de desarrollo de las relaciones económicas –y turísticas en este caso– el fuerte vínculo de Brasil con Italia, y con Véneto en modo particular, gracias a la presencia de ciudadanos de origen véneto… que suman en su conjunto alrededor de siete millones, y que son capaces de constituir por sí mismos una demanda turística potencial hacia nuestra región [...] Es necesario presentar la identidad cultural más profunda del Véneto, el sistema de valores sociales, el estilo de vida y las raíces históricas, partiendo de los elementos de proximidad con el pueblo brasileño».

    Todo esto para justificar el gasto de 185.000 euros para la participación en el 22° Festival del Turismo de Gramado, que tuvo lugar del 18 al 21 de noviembre de 2010, donde del caso Battisti no se ha hablado. Ni siquiera una palabra.

    A diferencia de lo que se quiere hacer creer, la comunidad ítalo-brasileña -dividida entre favorables y contrarios a la extradición- en general no ha acogido con agrado los tonos empleados por los políticos italianos y esto, se sabe, perjudica a los negocios. En pocas palabras, el mundo político – empresarial – financiero véneto se cuida mucho de agitar el caso Battisti en Brasil y los partidos locales se limitan a esas pequeñas acciones que solo hacen noticia en Italia pero que allí pasan inobservadas. Una de las pruebas más evidentes es que el mismo Speranzon cuidadosamente ha evitado sumar a la lista de los escritores italianos el listado de autores brasileños que firmaron la apelación por Battisti. Se habría desencadenado un gran alboroto a nivel internacional y la imagen de Italia ya está suficientemente ridiculizada.

    Lo que tiene que quedar en claro es que el mensaje de la Región Véneto dice que no hay ningún problema entre Italia y Brasil y que lo que interesa es la

    «tendencia económica de crecimiento de la economía brasileña especialmente elevada, que lo sitúa en este período histórico entre las economías emergentes, en condiciones de generar, tanto en el mercado interno como en el mercado exterior, una fuerte demanda de mercancías de consumo y de servicios».

    PdL y Lega Nord engañan a la opinión pública y a su mismo electorado. Fingen indignación y condena pero solo a nivel nacional, y escogen atacar a los objetivos más fáciles. Dentro de esta lógica nació en Véneto la iniciativa contra los escritores, pensando que nadie “se atrevería” a toma posición a favor de ellos. No fue así.

    Ya es evidente que la instrumentalización mediática del caso Battisti es gigantesca y ofrece grandes oportunidades de exposición a los políticos que tienen problemas para hacerse notar, y tiene la capacidad de aligerar la del primer ministro y sus amigos perennemente enfrascados en escándalos cada vez más difíciles de manejar. Y, por último, es útil para criminalizar y deslegitimar el disentimiento…

    Oponer la verdad a la mentira organizada es, cada vez más, un deber para aquellos que sueñan un país civil.

  8. [...] En Venecia, lacayos de Berlusconi quieren poner en marcha la quema de libros http://www.wumingfoundation.com/english/wumingblog/?p=1679&nbsp; por mmlv hace 2 segundos [...]

  9. [...] l’Italia da questo pantano sia l’Italia, stiamo freschi). Mantengo la promessa ─ inglese, castigliano, francese, catalano, portoghese ─ e passo ad altro. O forse [...]

  10. Wu Ming says:

    http://loredanalipperini.blog.kataweb.it/lipperatura/2011/01/21/carlo-lucarelli-su-lunita/

    viernes, 21 de enero de 2011
    CARLO LUCARELLI EN “L’UNITA’”
    EL PAÍS DE LOS LIBROS PROHIBIDOS

    El asunto es más complejo de lo que parece, y lo es al menos en tres puntos.
    Lo que parece: el consejero provincial de Cultura de Venecia en primer lugar y el consejero regional véneto luego invitaron a las bibliotecas y escuelas a desterrar, puesto que son “malos ejemplos”, a los autores que firmaron una apelación a favor de Cesare Battisti que circuló en el año 2004. Una iniciativa que ha sido tachada por muchos como la acostumbrada provocación de ciertos administradores del nordeste.
    Los puntos que hay que profundizar.
    Primero: la apelación del 2004 no era genéricamente tan “a favor” de Cesare Battisti. Era más compleja y, a través de ese caso, pasaba por discutir sobre terrorismo, años de plomo, legislación pasada y actual. Y era una apelación legítima, cualquiera sea el juicio que cada uno de nosotros pueda tener acerca del “caso Battisti”.
    Segundo: esta historia no preocupa solo a los autores que firmaron la apelación. Yo no lo hice y no lo haría, pero igualmente me siento implicado cuando alguien establece arbitrariamente listas de proscripción desterrando libros definidos “deseducativos”, no por lo que contienen -y aun en ese caso el juicio corresponde solo a los lectores- sino porque las convicciones personales de los autores se consideran no conformes con las de quienes detentan el poder. Dado el número creciente de autores que se están oponiendo -incluso a nivel internacional- a esta iniciativa censuradora no creo ser el único que piensa así.
    Tercero: esto no es la acostumbrada provocación. Proscribir libros es la consecuencia coherente de un modo de pensar estúpido, ignorante, intolerante y peligroso, y que tiene como objetivo un proyecto preciso. Que históricamente ya sabemos lo que produce: quema de libros, autores perseguidos y bibliotecas vacías.

  11. Wu Ming says:

    No quema de libros.
    Pone en tu blog Listado (parcial) de libros censurados en Veneto (Italia)
    http://bit.ly/h73Nmy

  12. [...] La princesa de Pove saca a relucir el eterno victimismo de los neofascistas: denuncia censura intentando hacer callar a los demás, y actúa como una perseguida desde lo alto del propio costoso (para los contribuyentes) escaño.
    Pocos meses después, aquí la tenemos pidiendo la proscripción de escritores que no piensan como ella (quizá porque tuvieron la elegancia de nacer y crecer en otro tipo de ambientes). [...]

  13. Wu Ming says:

    http://www.ilmegafonoquotidiano.it/news/il-ritorno-della-lista-nera
     
    El regreso de la lista negra

    La intervención de Stefano Tassinari (director de Letteraria) con respecto a la decisión del Consejo véneto de proscribir a los autores que años atrás firmaron una apelación por Cesare Battisti

    Stefano Tassinari
    (de Liberazione)

    Lista negra. Un término de película sobre la Alemania nazi, o sobre la Argentina de Videla y de los desaparecidos. Con toda franqueza, a pesar de los tiempos oscuros que estamos viviendo, no pensaba que todavía tendría que vérmelas, en el 2011, con una definición como esta. Y en cambio me equivoqué, dado que desde hace algunos días, gracias a la ocurrencia del consejero de Cultura de la provincia de Venecia –Raffaele Speranzon, del PdL– una lista negra específica (que también comprende mi nombre, junto a los de otros cincuenta escritores y alrededor de dos mil personas) se publicó en periódicos y sitios internet, acompañada de simpáticas definiciones, tipo “los amigos de un terrorista asesino”. La historia ya es conocida, pero vale la pena resumirla.
    Dicho consejero, alentado por una iniciativa adoptada por el sindicato de policía COISP, recupera una apelación difundida hace siete años y firmada, precisamente, por alrededor dos mil personas, entre ellos escritores, periodistas, docentes universitarios, artistas e intelectuales. La apelación solicitaba a Francia la excarcelación de Cesare Battisti y no extraditarle a Italia (aplicando así la “doctrina Mitterrand” también en ese caso), en base a fundadas dudas con relación a la sentencia que había condenado –en virtud de leyes especiales y en violación del Estado de derecho– al mismo exponente de un grupo armado de izquierda a cadena perpetua por haber cometido cuatro homicidios. En esa apelación, además, se planteaba un problema más general, concerniente a la necesidad de cerrar, a nivel político y no solo judicial, una fase muy pesada de nuestra historia reciente, y esto es, los así llamados “anni de piombo” [años de plomo], para llegar a una claridad –por todas las partes en causa– que nunca se ha hecho. Ahora, en presencia de una nueva repercusión del asunto Battisti (con el gobierno brasileño que decidió no extraditarle a Italia, en base a las mismas dudas expresadas en el texto de esa apelación de siete años atrás) el consejero Speranzon decidió poner en marcha una campaña de boicot de los libros de todos los escritores firmantes, proponiendo a los dependientes de las bibliotecas públicas venecianas y de toda la región Véneto que quiten nuestros libros de los estanterías y también pidiendo a las instituciones culturales de su región que no nos inviten a reuniones y conferencias, declarándonos “personas no gratas”. El presidente de la provincia de Venecia, Francesca Zaccariotto, marcó distancia con esta propuesta amenazando con quitar los poderes a Speranzon, pero inmediatamente después el consejero regional Instrucción, Elena Donazzan, extendió la idea incluso a las escuelas de enseñanza media vénetas (en plan: ningún profesor debe hablar en clases de las obras literarias de los firmantes, ni utilizarlas, ni colocarlas en los estantes de las bibliotecas…). Otra cosa: ¿esa apelación expresaba simpatía respecto a Battisti y a las acciones de los “Proletari Armati per il Comunismo” (proletarios armados por el comunismo)? Absolutamente no, y reto a quienquiera a demostrar lo contrario, pero evidentemente quienes hoy están esgrimiendo esa apelación como una clava (o mejor: una porra) nunca lo ha leído.
    Por lo que a mí respecta (pero creo que vale para todos), no solo no compartí nunca las posiciones y las acciones de quienes, en esos tiempos, escogieron la lucha armada, sino que abiertamente las he contrastado, consciente del hecho de que, además, contribuyeron a quitar espacio a los grandes movimientos juveniles de los años setenta. Y, en efecto, el problema seguramente no era (y no es) simpatizar por decisiones totalmente equivocadas, sino defender el derecho de todos a ser sometidos a procesos justos, no condicionados por leyes especiales y monstruosas, ni por sentimientos de venganza (y esto, que quede claro, tiene que valer para todos y no solo para los militares armados de la izquierda). Solo que la cuestión, hoy, no es la de la corrección de los procesos, o de encontrar una solución a aquella fase que sea capaz de tener en cuenta incluso otras responsabilidades (los atentados, los ‘servicios desviados’ del Estado, la P2, Gladio, etc.), sino que es otra cosa. El asunto Battisti es solo un pretexto, tras el cual se esconde la voluntad de hacer callar a cualquiera que piense de manera distinta, a cualquiera que se atreva a poner en duda las verdades oficiales, a cualquiera que rechace la estandarización (sub)cultural propuesta por los sistemas mediático y político (generalmente coincidentes), enmarcando esta operación en una especie de caza de brujas (otra definición que creíamos confinada a la Historia, la más sombría) y sobre la difusión de una forma de odio respecto a quienes siguen pensando que la cultura es un terreno en el cual se cultiva el sentido crítico y la confrontación entre ideas diferentes. Y es precisamente el concepto de “diversidad” lo que está en el centro de este ataque, entendido –qué casualidad– en un momento en el cual el concepto dominante de democracia es el que está basado en la alternativa “o votas como yo digo, o pierdes tu puesto de trabajo” y nuestro país es representado, a nivel internacional, como una especie de prostíbulo de lujo. Por suerte, este absurdo asunto provocó las reacciones indignadas (y mucha solidaridad con relación a nosotros, incluso en el campo internacional) por parte de muchísimas personas, partiendo de las que no firmaron la famosa apelación. Es una buena noticia, suficiente para hacer pensar que este país no está ni muerto ni completamente estandarizarizado, sin olvidar, no obstante, las lecciones de la Historia: cuando se empieza atacando los libros y luego a sus autores se sabe perfectamente donde se corre el riesgo de acabar. Pensemos en ello.
     

  14. jumpinshark says:

    Quema de libros en Veneto (Italia) para quienes tienen prisa– cómo estar informados y participar http://goo.gl/I22TT

  15. [...] [Tenéis el post completo y mucha más información sobre lo que está sucediendo en Italia en este blog de la Wu Ming Foundation] [...]

  16. Wu Ming says:

    SCRITTORI CONTRO IL #ROGODILIBRI
    [ESCRITORES CONTRA LA QUEMA DE LIBROS]

     

    [El siguiente texto ha sido redactado por una especie de "coordinación" formada por escritores, críticos, blogueros, publicistas, redacciones de revistas literarias (on line y en papel). Contribuyeron autores que figuran en la "lista negra" véneta y autores que no figuran allí pero que son solidarios con los "proscritos". Es un documento libremente apropiable y que cualquiera puede suscribir. Si eres un escritor (o algo similar) y estás en contra de la quema, entonces estás con los Scrittori contro il rogo.

    Un escritor-delegado leyó por primera vez el texto en la zona de Padua el 25 de enero de 2010, en la asamblea ciudadana organizada en la Facultad de Ciencias Políticas, en vista de la huelga nacional de los trabajadores de la industria metalmecánica. Copias del texto se encontrarán el jueves 27 a las 17 hs frente a la biblioteca municipal de Preganziol (TV).

    En Preganziol, desde hace varios días (tras un informe del noticiero nacional TG3), el gobierno municipal liguista se está defendiendo de la acusación de haber hecho "desaparecer" de la biblioteca los libros de Roberto Saviano. El conocido autor de la Campania habría caído en desgracia ante los muchachos de camisa par verde a causa de su monólogo televisivo acerca de la Liga Norte que "dialoga" con la 'Ndrangheta. Algunos ciudadanos organizaron una manifestación en el día y hora antes mencionados, y diversos escritores -"proscritos" y no- confluirán en Preganziol para decir lo suyo.

    Esta es una historia "paralela" pero significativa, sintomática. Ha salido a la luz gracias a la campaña contra las listas de proscripción de la derecha véneta. Removiendo el terreno, se encontraron restos de viejas ánforas, que tiempo atrás contenían pudor y moderación. Pudor y moderación que te hacían pensarlo dos veces, antes de proponer bestialidades anticonstitucionales como la operación de limpieza -oficial o "extraoficial"- de las bibliotecas.

    El asunto de Preganziol no tiene que ver directamente con el caso Battisti: distinto es el pretexto, distinto es el autor perjudicado, distinta es la fuerza política implicada. Pero terreno es el mismo. El contexto es el mismo. La lógica es la misma.]


    La iniciativa emprendida por varios exponentes políticos del Véneto –del consejero provincial veneciano Speranzon a la consejera regional de Instrucción Donazzan, pasando por los pronunciamientos de varios exponentes políticos de menor o mayor peso político- es de una gravedad sin antecedentes.

    Tomando como pretexto la suscripción de una apelación en la cual se pedía al gobierno francés que no revocara el derecho de asilo a Cesare Battisti, la clase dirigente véneta, legitimada por el “liberal” Luca Zaia, pidió primero la retirada de las bibliotecas públicas, y luego de las escuelas públicas de TODOS los libros de los autores que firmaron la apelación, de Massimo Carlotto a Tiziano Scarpa, pasando por Nanni Balestrini, Daniel Pennac, Giuseppe Genna, Giorgio Agamben, Girolamo De Michele, Vauro, Lello Voce, Pino Cacucci, Christian Raimo, Sandrone Dazieri, Loredana Lipperini, Marco Philopat, Gianfranco Manfredi, Laura Grimaldi, Antonio Moresco, Carla Benedetti, Stefano Tassinari, Wu Ming, y muchos más que no acabaron en la lista negra solo porque no añadieron “escritor” a su propio nombre y apellido.

    La proclamada voluntad, por parte de estos nuevos inquisidores, de reaccionar contra la decisión del gobierno brasileño es pura hipocresía: la región Véneto se convirtió, precisamente en los años del “caso Battisti”, en un importante socio económico del Brasil. Mientras los políticos de derechas reclamaban a grandes voces el boicot de las relaciones Italia-Brasil, la región Véneto gastaba 185.000 euros para enviar una delegación al 22° Festival del Turismo de Gramado, que tuvo lugar del 18 al 21 de noviembre de 2010. En realidad Battisti no es el único, ni el principal, prófugo italiano que Brasil no extradita (y lo mismo vale para muchos prófugos brasileños que se refugiaron en Italia): solo es el hombre adecuado en el lugar adecuado en el momento adecuado, es decir, cuando se necesitaba un arma de distracción masiva para llenar las páginas de los periódicos y quitar espacio a otro tipo de información.

    Pero sería equivocado detenerse aquí. Como surgió gracias a la inmediata campaña de información promovida por decenas de escritores, sin distinción entre los que firmaron la apelación y no, desde hace tiempo se está llevando a cabo una censura de hecho en las bibliotecas vénetas, que afecta a autores como Marco Paolini o Roberto Saviano, culpables no de haber firmado una u otra apelación, sino de haber contado verdades incómodas acerca del Véneto, acerca de la fuerza política que lo gobierna, y acerca de las peligrosas relaciones entre exponentes liguistas y la ‘Ndrangheta calabresa en Lombardía. La misma culpa es el elemento real que aúna, más allá de los pretextos ideológicos, a los escritores prohibidos: contar la realidad en un momento en el cual quienes tiene el deber de hacerlo encuentran económica y políticamente más cómodo esparcir la melaza del cotilleo, de la desinformación, de la producción televisiva de peleas por peleas. Oponemos la narración de la realidad a los reality show: he aquí nuestro crimen.

    Es esta la razón por la cual se llevan a cabo comportamientos ilegítimos –ver la pretensión de la consejera Donazzan de enviar un documento de orientación política a las escuelas; o incluso ilegales –ver la invitación a cometer el delito de peculado por distracción de bienes públicos, en el cual incurren quienes sustraen un bien público, o sea, un libro en una biblioteca comprado con dinero público. Que esto suceda por mano de personas que desempeñan un cargo público tal vez pueda sorprender: pero de seguro no nos sorprende a nosotros.

    ¿Quiénes son, en efecto, los personajes de los que estamos hablando?

    Son exfascistas, o posfascistas, que no tuvieron escrúpulos en solidarizarse con los Serenissimi que asaltaron, con el auxilio de un tanque blindado, el Campanario de San Marcos (Speranzon); que rechazaron la aprobación de un documento votado por todo el consejo regional véneto (mayoría y oposición) porque contenía la referencia a valores como “antifascismo” y “resistencia” (Donazzan); que no se avergonzaron de asistir a encuentros fascistas en honor de la Xª Flottiglia MAS, o de advertir al actor hebreo Moni Ovadia que no está cualificado para hablar de cristianismo en una transmisión televisiva (Donazzan). En toda evidencia, estos señores y señoras el fascismo no lo tienen “a sus espaldas” sino sobre sus espaldas.

    Si luego vemos el tono de las declaraciones –la de Gianantonio Da Re, secretario provincial de la Liga Norte de Treviso, que invitó a echar el libro Gomorra a los roedores al parecer abundantes en los sótanos de Treviso, y de los cuales Da Re parece ser un experto; o la del inefable Speranzon, que declara haberse vuelto a prometer la lectura de Gomorra, algo que podría ser útil a quien quiera ser consejero de Cultura; por no hablar de las declaraciones sobre el relativismo y el nihilismo de la muy católica consejera Donazzan:

    «¿Por qué en Italia no se roba y no se mata, por qué tenemos este sentido de la familia, por qué el informe tiene que girar sobre el eje del respeto y el perdón? Estos son los principios de comportamiento de quienes viven en Italia, provienen de un enfoque cultural hacia la religión católica, no provienen de otras religiones…».

    Si prestamos atención a estos discursos, y a las mentalidades que los guían –porque la lengua se mueve si es que la mente quiere– también entenderemos de qué fascismo estamos hablando: Fascistas sí, pero de “Fascisti su Marte” [fascistas en Marte]*.

    ¿O tal vez es Marte que llegó si no a la Tierra, a Italia, o como mínimo a Véneto? Como escribía el 22 de enero pasado Umberto Curi en el “Corriere del Veneto”, un consejero

    «ya no es, no tiene que ser, un exponente de una parte política, libre de perseguir sus propios objetivos más o menos nobles y de cultivar sus propias antipatías. [...] La tarea de quien ejerce la autoridad de instrucción es la de obrar para que la cultura, actualización, instrucción, formación, se difundan lo más ampliamente posible. En cuanto a ella no le compete en absoluto establecer qué lecturas se deben hacer y cuáles evitar, qué libros tienen que ser leídos y cuáles en cambio eliminados o prohibidos. No se trata de una sutileza, sino de la correcta interpretación de una función en sí misma muy delicada, para la cual no hay extravíos posibles, como el que ahora se discute».

    De hecho sería muy grave que quien ejerce el poder político poseyera el poder de discriminar las ideas políticas según la proximidad o lejanía con la opinión del poder; sería muy grave incluso si no estuviéramos hablando de una persona que define a los combatientes de Saló como “mi parte política”.

    Sería muy grave si la simple manifestación de una idea pudiera sobredeterminar la totalidad de la persona del autor, su historia, su producción intelectual, su figura pública; ¿saben, el señor Speranzon y la señora Donazzan, que el autor de Demonios y de Los hermanos Karamazov ha sido militante de un grupo terrorista? ¿Se prohibirá, por tanto, a Dostoyevski en las bibliotecas por “mal maestro”?

    Sería muy grave si esto se hiciera para realizar un control preventivo de las ideas, dejando entender que una toma de posición en el presente podrá ser utilizada mañana contra el autor, según la variación de las condiciones políticas.

    Sería muy grave si la circulación de las ideas que es garantizada y hecha pública por la existencia de escuelas y bibliotecas se convirtiera en un servicio regulado por el poder; si hasta las opciones escolares tuvieran que convertirse en algo de lo que hay rendir cuentas ante el poder; si ese “se asumirán la responsabilidad” pronunciado por el consejero Speranzon contra los eventuales objetores a su orden censoria se convirtiera en la regla en base a la cual se reglamentara el derecho al trabajo en las instituciones públicas; si profesores, bibliotecarios, y –¿por qué no?– libreros se contrataran o despidieran en base a la propria capacidad de someterse a la disciplina impuesta.

    Sería muy grave incluso si esto pasara en Marte.

    Pero aquí, en Italia, en Véneto, ¿no es acaso lo que ya está sucediendo? Con la reforma de la Universidad, las regiones participarán en las Fundaciones y los Consejos de Administración de las universidades; y es probable que un consejero tenga poder de decisión no solo en la asignación de los fondos de instrucción, sino también en la gestión de los fondos asignados; incluso un consejero como Elena Donazzan, que cree –y lo dice en público– que el antifascismo y la resistencia no son valores constitucionales porque no encontró estas dos palabras en la Constitución, podrá decidir con su voto el destino de la formación universitaria.

    ¿Acaso no está sucediendo ahora que los derechos de los trabajadores se encuentran seriamente amenazados por una serie de normas –del Anexo Sacconi sobre el Trabajo al Contrato Mirafiori, pasando por los nuevos reglamentos, como el denominado decreto Brunetta, que limitan los derechos de los empleados públicos? ¿que la vida misma de los trabajadores es cada vez más precaria e insegura, que el trabajo es cada vez más nocivo, es cada vez más instrumento de sometimiento y cada vez menos encaminado a la realización de la persona humana? Como la vida y el trabajo, también la cultura está cada vez más en peligro, cada vez más expuesta al control disciplinario, a la nocividad, a la precariedad. El solo hecho de contar la realidad –ya lo hemos dicho, lo repetimos– es un acto de insubordinación contra el poder disciplinario: es lo que nosotros los escritores hemos hecho siempre, lo que seguimos haciendo, lo que prometemos no dejar de hacer. A los estudiantes, precarios, obreros, intermitentes e insubordinados que en estos días preparan las próximas luchas les pedimos que combatan por nuestra batalla, así como nosotros combatimos por las suyas.

    A los numerosos colegas de la escritura, de la música, de las artes, de la cultura y del conocimiento, que por la posición de privilegio que creen haber adquirido, por pereza, por indolencia, o también por presunción o cobardía aún no han hecho oír su propia voz les decimos que levanten el culo, ahora: si no es ahora, ¿cuándo?

    Scrittori contro il rogo [Escritores contra la quema], Italia, 25 de enero de 2011

     

    * Fascisti su Marte [fascistas en Marte]: película de Corrado Guzzanti e Igor Skofic, parodia de los noticieros cinematográficos del período fascista

  17. [...] This post was mentioned on Twitter by Martí, Wu Ming Foundation. Wu Ming Foundation said: Escritores contra la quema de libros http://bit.ly/e3mGvI #rogodilibri [...]

  18. Wu Ming says:

    EL PAIS
    La Liga Norte esconde los libros que no le gustan
    http://bit.ly/gXrbym

  19. [...] ejemplo el consejero de Cultura de Venecia, Raffaele Raffaele Speranzon, que [...]

  20. [...] [Tenéis el post completo y mucha más información sobre lo que está sucediendo en Italia en este blog de la Wu Ming Foundation] [...]


We are the Wu Ming Foundation, a collective of writers based in Italy. We are the authors of several novels and non-fiction books written with literary techniques (which we prefer to describe as UNOs, Unidentified Narrative Objects). As of February 2014, four of our novels are available in English: Q, 54, Manituana and Altai. This is our blog in English. Ugly and rarely updated, in bad need of a restructuring, but it's better than nothing. Our livelier, regularly updated blog is in Italian and it's called Giap.